Packaging ligero: cómo reducir material sin perder resistencia

Durante mucho tiempo, cuando una empresa necesitaba un embalaje más resistente, la solución parecía evidente: utilizar más material.

Sin embargo, la evolución de los materiales y de las tecnologías de fabricación está cambiando esta idea. Hoy, uno de los grandes retos del sector del packaging es conseguir envases que mantengan sus prestaciones utilizando menos recursos.

Esta tendencia, conocida como lightweighting o aligeramiento, está ganando protagonismo porque permite trabajar simultáneamente sobre tres aspectos fundamentales: resistencia, coste y eficiencia de materiales.

Más resistencia con menos material

Una de las novedades recientes del sector llega de la mano de Billerud, que ha presentado una nueva generación de papel para cartón ondulado con mayor resistencia a la compresión.

Según los datos publicados por la compañía, las pruebas realizadas con este material muestran posibilidades de reducir hasta un 25 % el peso de determinadas soluciones de packaging manteniendo su rendimiento. En un caso concreto de una bandeja para fruta, el diseño optimizado consiguió reducir un 35 % su impacto climático estimado. Son resultados de aplicaciones específicas, no porcentajes extrapolables a cualquier caja.

Este tipo de avances demuestra que la innovación en packaging no consiste necesariamente en incorporar más capas o materiales, sino en aprovechar mejor las propiedades de los que ya utilizamos.

¿Por qué es importante la resistencia a la compresión?

En el packaging de cartón ondulado, la resistencia a la compresión es una característica fundamental.

Durante el almacenamiento y el transporte, las cajas suelen apilarse unas sobre otras. El peso acumulado genera presión sobre los embalajes situados en las posiciones inferiores.

Si el cartón no tiene las propiedades adecuadas, pueden producirse deformaciones que comprometan la estabilidad de la carga y la protección del producto.

Por eso, mejorar la resistencia a la compresión permite estudiar estructuras más ligeras sin renunciar a los requisitos de protección que exige cada aplicación.

El diseño estructural también marca la diferencia

El material es solo una parte de la solución. La geometría de la caja, sus dimensiones, los puntos de apoyo y la distribución de las cargas también influyen en su comportamiento.

Por ejemplo, modificar la altura de un embalaje, ajustar sus proporciones o revisar la disposición de sus pliegues puede cambiar la forma en la que soporta el peso.

Esto significa que la optimización debe abordarse desde una perspectiva global: no basta con sustituir un cartón por otro más ligero. Hay que comprobar cómo funciona el conjunto.

Menos peso también puede mejorar la logística

Reducir el peso del packaging puede tener consecuencias que van más allá del ahorro de material.

En función del tipo de producto y de la cadena de distribución, un envase más ligero puede contribuir a:

  • Reducir el consumo de materias primas.
  • Disminuir el peso total de las cargas transportadas.
  • Optimizar el almacenamiento y la manipulación.
  • Mejorar el aprovechamiento de los materiales.
  • Reducir determinados costes asociados al embalaje.

El beneficio real dependerá de las características del producto, el volumen de fabricación y las condiciones logísticas.

No se trata de utilizar siempre el cartón más ligero

Aligerar un envase no significa reducir material sin tener en cuenta sus consecuencias.

Una caja demasiado ligera puede deformarse, perder estabilidad o dejar de proteger correctamente el producto. Si esto provoca daños durante el transporte, el supuesto ahorro inicial puede terminar generando costes mucho mayores.

Por eso, cada proyecto necesita una solución adaptada a sus condiciones de uso.

Es importante estudiar el peso del producto, el apilamiento previsto, la humedad, el tiempo de almacenamiento y las exigencias de transporte. También conviene realizar pruebas para verificar que el packaging mantiene sus prestaciones.

La innovación está en optimizar cada parte del envase

El futuro del packaging pasa cada vez más por conseguir el equilibrio entre rendimiento y consumo de recursos.

Los avances en materiales permiten explorar nuevas posibilidades, pero es el trabajo conjunto entre selección del cartón, diseño estructural y fabricación el que determina el resultado final.

Para las marcas, esto supone una oportunidad de revisar sus embalajes actuales y comprobar si existen alternativas que permitan mantener la protección del producto utilizando los materiales de forma más eficiente.

Porque un packaging bien optimizado no es necesariamente el que más material utiliza, sino el que consigue cumplir su función con el material adecuado.


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